jueves, 6 de octubre de 2022

2020, el año más atípico de la industria editorial, en números



El mercado, en puntos de venta, finalmente cerró con un déficit de -20% en valor, según Nielsen; pero las bajas ventas a gobierno, escuelas y empresas privadas arrastraron a la industria a una contracción de hasta -30 por ciento.

En 2020 la industria editorial mexicana vivió una de las temporadas más irregulares y también trascendentales de su historia. La crisis económica generalizada obligó a acelerar los procesos de incorporación tecnológica de los distintos eslabones de la cadena del libro y ahondó la brecha entre los pequeños y grandes libreros y editoriales, así como evidenció la falta de políticas públicas en favor de esta actividad.

La agencia Nielsen Bookscan México, con registros del 80% de los puntos de comercio en el país, presentó los resultados del año por ventas de libros físicos tanto en términos de volumen como de valor.

En el año se vendieron 13 millones 801,845 ejemplares impresos por los que hubo una facturación de 3,033 millones 587,412 pesos. Lo anterior quiere decir que para el mercado en los puntos de venta hubo déficits anuales de -23.5% en volumen y de -20% en valor, en comparación con 2019.

El peor momento del año se vio en la semana 15 (del 6 al 12 de abril), cuando, a unas semanas de declarada la Jornada Nacional de Sana Distancia, se reportó una venta de apenas 20.3 millones de pesos y se tocó un fondo de -88.2 por ciento.


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martes, 4 de octubre de 2022

La industria musical en una era de distribución digital

 


La industria musical en una era de distribución digital

n 1999 la industria global de la música grabada llevaba más de un cuarto de siglo disfrutando de un largo periodo de expansión. En 1974 se habían vendido aproximadamente 1.000 millones de discos en todo el mundo y cuando terminó el siglo esta cifra se había más que triplicado. A finales de la década de 1990 los directivos de las discográficas tenían la moral muy alta y muy pocos en la industria musical sospechaban entonces que un grupo de hackers adolescentes, encabezados por Shawn Fanning (entonces estudiante en la Universidad Northeastern de Boston, Estados Unidos), iban a desencadenar el turbulento proceso que ha terminado por socavar los cimientos del sector.

Shawn Fanning creó y lanzó un servicio de archivos compartidos llamado Napster que permitía a los usuarios descargarse y compartir música sin ninguna compensación para los propietarios de los derechos. Napster fue demandada de inmediato por la industria musical y obligada a interrumpir su servicio. Pero al instante toda una serie de servicios cada vez más sofisticados tomaron el relevo. Los métodos agresivos, tanto legales como técnicos, utilizados por la industria musical tradicional para detener la onda expansiva de los servicios de piratería online como Napster, Kazaa, LimeWire, Grokster, DC++ y The Pirate Bay fueron inútiles. En cuanto un servicio de archivos compartidos era llevado a los tribunales y obligado a cesar sus operaciones, aparecían otros que ocupaban su lugar. A finales de 2013 las ventas de música en soporte físico (es decir, casetes, CD, vinilos) medidas en unidades habían caído hasta regresar a las cifras relativamente bajas de principios de la década de 1970.

En los 15 años transcurridos desde el lanzamiento de Napster, la industria musical se ha transformado por completo y el modelo preponderante durante la mayor parte del siglo pasado ha sido abandonado en gran medida.

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                                                El papel de la industria de la música en números.