La industria musical en una era de distribución digital
La industria musical en una
era de distribución digital
n 1999 la industria global de la música grabada llevaba más de
un cuarto de siglo disfrutando de un largo periodo de expansión. En 1974 se
habían vendido aproximadamente 1.000 millones de discos en todo el mundo y
cuando terminó el siglo esta cifra se había más que triplicado. A finales de la
década de 1990 los directivos de las discográficas tenían la moral muy alta y
muy pocos en la industria musical sospechaban entonces que un grupo de hackers adolescentes,
encabezados por Shawn Fanning (entonces estudiante en la Universidad
Northeastern de Boston, Estados Unidos), iban a desencadenar el turbulento
proceso que ha terminado por socavar los cimientos del sector.
Shawn Fanning creó y lanzó un
servicio de archivos compartidos llamado Napster que permitía a los usuarios
descargarse y compartir música sin ninguna compensación para los propietarios
de los derechos. Napster fue demandada de inmediato por la industria musical y
obligada a interrumpir su servicio. Pero al instante toda una serie de
servicios cada vez más sofisticados tomaron el relevo. Los métodos agresivos,
tanto legales como técnicos, utilizados por la industria musical tradicional
para detener la onda expansiva de los servicios de piratería online como
Napster, Kazaa, LimeWire, Grokster, DC++ y The Pirate Bay fueron inútiles. En
cuanto un servicio de archivos compartidos era llevado a los tribunales y
obligado a cesar sus operaciones, aparecían otros que ocupaban su lugar. A
finales de 2013 las ventas de música en soporte físico (es decir, casetes, CD,
vinilos) medidas en unidades habían caído hasta regresar a las cifras
relativamente bajas de principios de la década de 1970.
En los 15 años
transcurridos desde el lanzamiento de Napster, la industria musical se ha
transformado por completo y el modelo preponderante durante la mayor parte del
siglo pasado ha sido abandonado en gran medida.
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